ENSA invierte más de US$5 millones en la instalación de cables protegidos en áreas estratégicas de Colón. Descubre cómo estos proyectos benefician a comunidades rurales y turísticas al reducir interrupciones, proteger la biodiversidad y reforzar la infraestructura frente al clima.
Los cables protegidos son cables con un recubrimiento aislante especial que minimiza el riesgo de contacto directo con otros elementos del entorno, como ramas, animales o estructuras. Esta tecnología permite reducir interrupciones por causas naturales y mejora la seguridad para las comunidades.
A diferencia de los cables desnudos tradicionales, los cables protegidos presentan mayor resistencia ante condiciones climáticas adversas y contribuyen a la protección de la fauna silvestre. Su implementación es clave para garantizar un suministro eléctrico más continuo y confiable en áreas rurales, costeras y de difícil acceso.
En 2025, ENSA ha reforzado su compromiso con la modernización de la red eléctrica mediante la instalación de cerca de 46 kilómetros de cable protegido en zonas estratégicas de la Costa Arriba y Costa Abajo de Colón. Esta inversión supera los US$5 millones y ha beneficiado directamente a más de 8,000 clientes.
Las comunidades impactadas por estos proyectos incluyen: Nombre de Dios, Viento Frío, Palenque, Isla Grande, Escobal y Cuipo, entre otras. Se trata de áreas rurales, turísticas y con importante actividad agrícola y logística que requieren un servicio eléctrico confiable.
Los cables protegidos instalados por ENSA ofrecen múltiples beneficios para las comunidades y el ecosistema, entre ellos:
Gracias a su aislamiento exterior robusto, los cables protegidos previenen el contacto directo con las líneas energizadas. Esto disminuye la cantidad de apagones causados por la presencia de fauna silvestre, y contribuye a la protección de especies amenazadas propias de la zona como loros, tucanes pico iris y los tucanes gorguiamarillo, ayudando a preservar el equilibrio ecológico de estas regiones.
Mayor resistencia a la corrosión, ideal para ambientes costeros con alta salinidad y humedad.
Disminución de podas extensivas, reduciendo el impacto ambiental y los costos operativos.
Incremento en la seguridad pública, al reducir el riesgo de electrocución por contacto tras accidentes viales.
Mejora de la calidad del servicio en zonas clave para el turismo, la producción y la conectividad regional.
Estos proyectos forman parte del plan de inversión de ENSA que busca preparar la infraestructura eléctrica ante los desafíos del cambio climático. Los cables protegidos contribuyen a una red más resiliente, capaz de mantenerse operativa frente a fuertes vientos, lluvias y otras condiciones adversas que afectan especialmente a las regiones costeras del Caribe.
ENSA continúa con sus iniciativas en beneficio de sus más de 560,000 clientes en el Este de Panamá, Colón, Darién, Guna Yala y las islas del Pacífico, priorizando soluciones que combinen eficiencia, sostenibilidad y seguridad.
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